25.Nov
2006
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(Foto: AFP Estos dos cantautores no sólo dejaron en alto el nombre de Colombia en el exterior, sino que son ejemplo de filantropía y dedicación.)


(Foto: AFP Estos dos cantautores no sólo dejaron en alto el nombre de Colombia en el exterior, sino que son ejemplo de filantropía y dedicación.)

A los 8 años, Shakira le compuso una canción a su padre en Barranquilla. A los 6, Juanes escuchaba guasca y carrilera, en Carolina del Príncipe.

El destino los llevó a convertirse en estrellas, pero pese a que están en la cima, ellos siguen siendo dos jóvenes como cualquiera. Ambos crecieron en familias como las de millones de colombianos.

Su talento, su empuje y su dedicación los convirtieron en estrellas. En el 2006 consolidaron un nuevo capítulo de sus carreras. La filantropía.

Carolina del Príncipe, Antioquia, 1978

Juanes, de 6 años, clava sus oídos en el espacio que queda entre las tablas del piso de su habitación. Es de madrugada. Pero el niño Aristizábal no duerme. Se concentra en la música que sale del local que funciona en la planta baja de su casa. Música guasca, carrilera, uno que otro tango. Juanes se graba la letra de las canciones, memoriza sus ritmos.

Barranquilla, Atlántico, 1985

Shakira, de 8 años, escucha en su cuarto discos de Mocedades y Ángela Carrasco. Con su uniforme de colegio a medio quitar, la niña Mebarak ha terminado la tarea y ahora se dispone a escribir una canción que le dedicará a su padre: "Tus gafas oscuras me hacen vibrar cada vez que te ocultan. Y cuando me miras me atrapa tu mundo y me siento distinta".

¿Podrían haber tomado otro camino?

Estos dos artistas, tan llenos de premios y de aplausos, con escultura propia en la ciudad donde crecieron, anunciaron desde niños el rumbo que iban a seguir. Eso sí: cada uno a su manera. Shakira les presagiaba a sus compañeras del colegio La Enseñanza, en Barranquilla, que sería una cantante famosa ("Esperen y verán", advertía). Juanes, tímido, se sentaba solo con su guitarra en los recreos del colegio Jorge Robledo, en Medellín, a ensayar acordes y versos mientras los demás jugaban.

-Shaki, ¿quieres ir a un concurso de canto? -recuerda Nidia Ripoll que le preguntó a su hija.

-Déjame pensarlo. Te contesto esta noche -le dijo Shakira. Tenía 9 años.

Al final aceptó y le agregó a su madre: ¿Sabes? Voy a ganar.

A partir de ese primer concurso, que se llamaba Vivan los niños, Shakira ganó en cuanta competición musical se presentó en Barranquilla. La niña no paraba: les cambiaba las letras de las canciones infantiles y las adecuaba a sus textos. Le rezaba a Dios cantándole sus propias oraciones. Sus padres, felices. Para eso había nacido su Shaki.

Sentado en el estudio de su casa, con las gafas oscuras que inspiraron a su hija, William Mebarak lee orgulloso la dedicatoria que le escribió Shakira en su primer disco (editado cuando tenía 14 años): "Este es el comienzo de los éxitos que cosecharé". Hoy suma más de 30 millones de discos vendidos en el mundo. Más de 100 premios recibidos, 35 este año.

En casa de los Aristizábal Vásquez, las cosas fueron a otro ritmo. Cuando el menor de seis hermanos, Juan Esteban (Juanes le decían ya) decía que quería ser músico, sus padres respondían: primero el colegio. Empezó a tomar clases de guitarra de la mano de su hermano mayor, Javier Emilio. Su mamá, Alicia, recuerda al "niño de la casa" regresar de clases con una guitarra más grande que él. "Se metía en su habitación y no se sentía", dice. Antes, la tarea.

Luego, la guitarra. Una sola vez cambió el orden, y perdió décimo grado.

-Papá, oye, ese que canta soy yo...

Sonaba en la radio \'Sin rencores\', de Ekhymosis. Juanes manejaba camino a la terminal de transportes. Su papá, Javier Aristizábal, había decidido dejar de usar el carro e ir siempre en bus de Medellín a Carolina del Príncipe, donde había nacido y tenía su finca ganadera. "Bien. Pero primero edúquese. Después, lo que quiera", fue la respuesta del papá, que murió hace once años. El día de su muerte, Juanes tenía un concierto que no aplazó. Cantó para él y sintió que estaba a su lado. Todavía hoy dice que su padre lo acompaña siempre. Este año, por ejemplo, cuando cantó ante el Parlamento Europeo o grabó con Tony Benett.

Buscando el éxito

Ni Shakira ni Juanes encontraron obstáculos en sus casas para entregarse a la música. Con una infancia de buen pasar, los dos le dieron forma a sus sueños apoyados por sus familias, que no dudaron en jugársela por su talento. Los padres de Shakira dejaron a un lado su negocio de joyerías para viajar a Bogotá con ella, en el momento que lo vieron necesario.

-Ella misma nos dijo, al acabar su bachillerato: "Si quiero seguir mi carrera de cantante, tengo que ir a Bogotá" -recuerdan sus padres. Viajaron los tres.

Shakira vivió momentos difíciles. Cuando su segundo disco, \'Peligro\', no tuvo éxito y la disquera no se animaba con su nombre, todo parecía irse hacia atrás. Pero ella sacó fuerzas y apareció con la canción \'Dónde estás corazón\'. Ahí empezó una carrera que no ha parado y que se dirige a una meta que ella misma se ha impuesto alta.

-Siempre supe que Shaki iba a triunfar, pero no tan rápido -confiesa su mamá. Su amiga de colegio, Diana Arias, lo dice en pocas palabras: "¿Quién se lo iba a imaginar?"

A Juanes el triunfo le llegó más lento. Pero también seguro. Con Ekhymosis la sudó y debió dar conciertos con muy poca gente en las tribunas. Sus amigos recuerdan que él les pedía que hicieran de público, para sumar aplausos. El antioqueño no se rindió. La música era un llamado que recibía de adentro. Tomó camino hacia Los Ángeles en busca de una carrera como solista y recibió alegrías más rápido de lo que esperaba. Cuando su disco \'Fíjate bien\' obtuvo siete nominaciones para los Grammy Latino 2001, Juanes llamó a su mamá y le dijo: -No voy a ir a la ceremonia de entrega. No creo que me gane nada.

Ella lo animó, le dijo que tuviera fe. Ganó tres premios. Ese fue el momento en que arrancó su ruta de premios y reconocimientos. En Alemania y Japón cantaron este año La camisa negra y la tuvieron como número uno. Francia le dio la orden de Caballero de las Artes y las Letras. Según la revista Time, es uno de los cien personajes más influyentes del mundo.

Y, sin embargo, Juanes siempre le pregunta a su gente más cercana: ¿Será que lo hago si va a gustarle al público? ¿Será que en realidad es bueno? En el vocabulario habitual de Juanes y Shakira, ese que emplean día a día, estén donde estén y con quien estén, aparecen constantes tres palabras: "Si Dios quiere". Para los dos, la fe ha sido un motor.

La fe y la familia

Es tan bella su sonrisa que te endulza el corazón. Te arrebata la pena y te brinda la ilusión... Es el comienzo del poema \'Su nombre es amor\', que Shakira le escribió a Dios cuanto tenía 11 años. La madre superiora Olga Pretelt, coordinadora de primaria de La Enseñanza, lo guarda como un tesoro. La religiosa estuvo como invitada especial en el pasado concierto de Shakira en Barranquilla. En el camerino, antes de que el show iniciara, vio algo que la conmovió: -Shakira se abrazó con sus papás y los tres oraron. Luego sí salió a cantar.

Alicia, madre de Juanes, recuerda haber visto en más de una ocasión a su hijo rezando, arrodillado, en el camerino. Como lo hacía de niño. En el hogar Aristizábal se rezaba el rosario todas las noches después de cenar. Durante uno de sus viajes a Italia, Juanes le compró de regalo a su mamá una imagen de la virgen que hoy reina en la sala de la casa.

Estos muchachitos -Shakira, de 29 años, Juanes, de 34-, que se codean con presidentes, que son admirados por leyendas de la música, que los persiguen fans de todo el mundo, la familia es su columna vertebral, no pueden pasar 24 horas sin hablar con sus papás.

"A mí me llama todos los días", dice tanto la madre de Juanes como la de Shakira. Y llaman para los asuntos más cotidianos: Shakira para contarle el libro que está leyendo o hablarle de su novio, Antonio de la Rúa. Juanes para leerle a su mamá la letra de una nueva canción, o pedirle la bendición porque va a hacer lo que más teme en su vida: subirse a un avión. Lo peor que le puede pasar a él es que un avión se mueva más de lo habitual. El mayor temor de Shakira es la oscuridad. Duerme con la puerta un poco abierta, en busca de algo de luz.

Como hijos consentidos, cada uno tiene en la casa familiar una habitación a la espera de su visita. Pero no la usan tanto como antes. Cada uno ha hecho su vida de pareja. Juanes y su esposa, Karen Martínez, tienen dos hijas: Luna, de 3 años y Paloma, de año y medio. Hace pocos meses, Juanes dio lo que llamó "El concierto de mi vida": cantó un par de temas en la guardería de su hija mayor, ante un público de niñas que lo aplaudieron a rabiar.

Shakira y De la Rúa han pensado en hijos, pero todavía no. "Claro que si Shaki el año entrante se toma un descanso, podría...", dice su madre, anhelando un primer nieto.

-En esto los hombres tienen ventaja. ¿Cómo se vería una mujer embarazada en concierto? -dice el padre de Shakira y ríe con su esposa. Las ventanas de su casa, en un barrio al norte de Barranquilla, están protegidas por cortinas especiales que no dejan ver nada de afuera para adentro. Los asedian paparazzis tras cualquier noticia de su hija.

En Medellín, cuando Juanes se pasea, aparecen como de la nada fotógrafos y fanáticos. A él no le molesta saludar y firmar autógrafos, aunque a veces quisiera volver a ser un tipo cualquiera. Hace poco llegó con sus amigos a una de las discotecas de moda, donde había una fiesta de disfraces. Se vistió de payaso. Pero poco tiempo duró su clandestinidad.

Durante una pasada visita a Barranquilla, Shakira llamó a las madres de su colegio para preguntar si podía visitar las instalaciones. A eso de las cinco y media de la tarde, cuando ya empezaba a oscurecer, llegó acompañada únicamente de su novio. La madre Olga recuerda que cuando su antigua alumna entró a la iglesia, levantó los brazos hacia el cielo y dijo: -¡El mismo olor de siempre! Shakira volvía a ser la niña que corría libre por el colegio. Volvía a ser niña.

Al salir de allí, regresó a ser estrella. La que tiene una escultura en su ciudad.

"Cuando me mires, piensa que tú también puedes lograr lo que te propongas", es el mensaje que Shakira les dejó a los que lleguen a ver su figura en bronce de varios metros. El martes pasado, una joven de 22 años y tres meses de embarazo le tomó más de quince fotos a la escultura de su ídolo. Cuando leyó el mensaje, sonrió. Y se alejó sin perder su sonrisa.

Por María Paulina Ortiz

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14.Nov
2006
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El cantante colombiano Juanes encandiló hoy al público tokiota con la fusión de rock latino y cumbia que le ha hecho popular en todo el mundo, pero sobre todo con su nueva imagen, con la cabeza ahora totalmente rapada.

Unas tres mil personas se entregaron al artista durante la hora y media que duró el primero de sus dos conciertos en la sala Shibuya AX de capital japonesa, dentro de una gira por el archipiélago nipón que ya ha pasado por Nagoya y Osaka.

Nada más poner un pie en el escenario, el griterío de las primeras filas fue ensordecedor.

Vestido con una camiseta oscura de mangas largas, vaqueros anchos y botas negras, el cantautor colombiano no tuvo que hacer ningún esfuerzo para meterse al público en el bolsillo.

Las primeras notas de \'Amame\', el tema que abre su último álbum, \'Mi sangre\' se confundían entre los gritos de histeria y los piropos que le lanzaban sus fans, la gran mayoría latinoamericanas residentes en Japón.

Tatiana Takeuchi, una ama de casa que viajó desde la vecina provincia de Chiba para ver a su ídolo y compatriota, no se cohibió al afirmar entre risas que de Juanes le gustaba \'todo lo largo que tiene\'.

El corte de pelo le traía sin cuidado. \'Es el cantante del pueblo colombiano que vive en Japón\', agregó.

A su lado, su hija Hiromi de ocho años, vestida con la camiseta de la selección colombiana de fútbol, se confundía con los ponchos y los colores de las banderas patrias de la multitud.

Juanes mezcló temas de su último trabajo con los del disco que le lanzó a la fama \'Un día normal\' (2002), e interpretó clásicos como \'La paga\', \'Fotografía\' y \'A Dios le pido\'.

Armado con sus pegadizos ritmos y su contagiosa sencillez, el cantante puso a bailar hasta el embajador de Colombia en Japón y su esposa, a quien dedicó una de las canciones llevándose la mano al corazón.

La velada subió de temperatura hasta provocar el delirio de las fans cuando comenzó a sonar su último gran éxito, \'La camisa negra\', y entonces, además de rosas cayeron sobre el artista piezas de ropa interior femenina.

La larga melena con la que Juanes saltó a la fama y que se cortó recientemente no se echó de menos.

Aunque en un momento de la actuación un espectador, no se sabe bien con que intención, lanzó al escenario una gorra, con etiqueta de compra incluida.

Juanes se la probó mientras cantaba y la convirtió en uno de los objetos más deseados de la noche al lanzarla poco después al público.

El cantautor, que ya ha vendido más de seis millones de copias de sus primeros tres discos, comienza a abrirse un hueco en el mercado nipón.

Juan Esteban Aristizábal, su verdadero nombre, ya cuenta con el reconocimiento internacional como ganador de doce premios Grammy Latino, nueve de la MTV y siete de BMI como compositor.

En Japón encabezó durante once semanas la lista de los cantantes foráneos más escuchados en la cadena de radio Yuussen.

Entre sus primeras seguidoras incondicionales japonesas destaca Sakae Sato. Acompañada por su hija, Marie, de 9 años, no paró de bailar durante todo el concierto.

Sato reconoce que Juanes aún no ha alcanzado en Japón el grado de popularidad de las estrellas de la música anglosajona o local y explicó que ella sucumbió a su música al oirla en una emisora de radio, por lo que no tardó en comprarse el disco.

De Juanes confesó que le gusta todo: \'Las canciones, su ritmo, su aspecto...\'. Y si bien señaló que lo prefiere con el pelo más largo, \'sigue siendo muy guapo\'.

Sato se fue del concierto dando saltos de alegría, porque además de haber disfrutado durante toda la velada, durante la actuación conoció a dos japonesas que le cedieron dos entradas gratis para volver al día siguiente.

Terra Actualidad - EFE

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10.Nov
2006
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El cantante colombiano Juanes encandiló hoy al público tokiota con la fusión de rock latino y cumbia que le ha hecho popular en todo el mundo, pero sobre todo con su nueva imagen, con la cabeza ahora totalmente rapada.

Unas tres mil personas se entregaron al artista durante la hora y media que duró el primero de sus dos conciertos en la sala Shibuya AX de capital japonesa, dentro de una gira por el archipiélago nipón que ya ha pasado por Nagoya y Osaka.

Nada más poner un pie en el escenario, el griterío de las primeras filas fue ensordecedor.

Vestido con una camiseta oscura de mangas largas, vaqueros anchos y botas negras, el cantautor colombiano no tuvo que hacer ningún esfuerzo para meterse al público en el bolsillo.

Las primeras notas de \'Amame\', el tema que abre su último álbum, \'Mi sangre\' se confundían entre los gritos de histeria y los piropos que le lanzaban sus fans, la gran mayoría latinoamericanas residentes en Japón.

Tatiana Takeuchi, una ama de casa que viajó desde la vecina provincia de Chiba para ver a su ídolo y compatriota, no se cohibió al afirmar entre risas que de Juanes le gustaba \'todo lo largo que tiene\'.

El corte de pelo le traía sin cuidado. \'Es el cantante del pueblo colombiano que vive en Japón\', agregó.

A su lado, su hija Hiromi de ocho años, vestida con la camiseta de la selección colombiana de fútbol, se confundía con los ponchos y los colores de las banderas patrias de la multitud.

Juanes mezcló temas de su último trabajo con los del disco que le lanzó a la fama \'Un día normal\' (2002), e interpretó clásicos como \'La paga\', \'Fotografía\' y \'A Dios le pido\'.

Armado con sus pegadizos ritmos y su contagiosa sencillez, el cantante puso a bailar hasta el embajador de Colombia en Japón y su esposa, a quien dedicó una de las canciones llevándose la mano al corazón.

La velada subió de temperatura hasta provocar el delirio de las fans cuando comenzó a sonar su último gran éxito, \'La camisa negra\', y entonces, además de rosas cayeron sobre el artista piezas de ropa interior femenina.

La larga melena con la que Juanes saltó a la fama y que se cortó recientemente no se echó de menos.

Aunque en un momento de la actuación un espectador, no se sabe bien con que intención, lanzó al escenario una gorra, con etiqueta de compra incluida.

Juanes se la probó mientras cantaba y la convirtió en uno de los objetos más deseados de la noche al lanzarla poco después al público.

El cantautor, que ya ha vendido más de seis millones de copias de sus primeros tres discos, comienza a abrirse un hueco en el mercado nipón.

Juan Esteban Aristizábal, su verdadero nombre, ya cuenta con el reconocimiento internacional como ganador de doce premios Grammy Latino, nueve de la MTV y siete de BMI como compositor.

En Japón encabezó durante once semanas la lista de los cantantes foráneos más escuchados en la cadena de radio Yuussen.

Entre sus primeras seguidoras incondicionales japonesas destaca Sakae Sato. Acompañada por su hija, Marie, de 9 años, no paró de bailar durante todo el concierto.

Sato reconoce que Juanes aún no ha alcanzado en Japón el grado de popularidad de las estrellas de la música anglosajona o local y explicó que ella sucumbió a su música al oirla en una emisora de radio, por lo que no tardó en comprarse el disco.

De Juanes confesó que le gusta todo: \'Las canciones, su ritmo, su aspecto...\'. Y si bien señaló que lo prefiere con el pelo más largo, \'sigue siendo muy guapo\'.

Sato se fue del concierto dando saltos de alegría, porque además de haber disfrutado durante toda la velada, durante la actuación conoció a dos japonesas que le cedieron dos entradas gratis para volver al día siguiente.

Terra Actualidad - EFE

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